Hoy he suspendido el examen práctico de conducir (oohhh) y la verdad es que de triste la historia tuvo poco, veréis estaba yo por Gijón tan tranquilamente conduciendo cuando la examinadora me dice "Busque un sitio para aparcar". Así, tratándome de usted, añadiéndole drama al asunto. Bueno, pues voy buscando un sitio cuando oh! un bonito sitio entre dos bonitos coches, me paro, miro, no viene nadie y aparco con una destreza sublime, solo la suavidad de los pases de Xavi (muy bien traído dado el día en el que estamos) superaría la belleza de la maniobra, cuando acabo la examinadora muy amablemente me indica que he aparcado en una zona donde solo se puede aparcar para oficios religiosos y que como de momento no somos curas pues estoy suspenso. Un toque de humor nunca viene mal.
Para rematar el día no he acertado ni el reintegro de la primitiva.
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